domingo, 26 de abril de 2026

Soberanía Meteorológica: La Importancia Estratégica del SMN para una Argentina Autónoma.

  

Prof. Gisela Godoy


Desde la cátedra Didáctica de la Educación Tecnológica de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la UADER, seguimos analizando el desmantelamiento de organismos estratégicos vinculados a la ciencia y a la tecnología en nuestro país. 



Vigías del Cielo: El Rol Estratégico del SMN 



La meteorología suele percibirse erróneamente como un mero pronóstico cotidiano para decidir actividades de ocio. Sin embargo, desde una perspectiva de la Educación Tecnológica, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) debe ser analizado como un componente crítico de la infraestructura nacional. En un proyecto de país independiente y autónomo, la capacidad de generar, interpretar y gestionar datos sobre el propio territorio es un ejercicio de soberanía técnica irrenunciable. 


El SMN: Entre la Historia y la Vanguardia

Fundado el 4 de octubre de 1872 bajo la presidencia de Domingo F. Sarmiento, el SMN fue la primera institución científica del país y la tercera en el mundo en su tipo. Desde su creación, su misión ha trascendido la observación climática:

  • Misión: Brindar información y pronósticos meteorológicos, alertas y asesoramiento sobre el estado de la atmósfera y el medio ambiente para proteger la vida y los bienes de la población, contribuyendo al desarrollo sostenible y a la seguridad de la nación.
  • Visión Actual: Ser un organismo de referencia internacional, líder en la generación de servicios climáticos y meteorológicos de alta calidad, sustentado en la innovación tecnológica y el capital humano especializado.

Desde la Educación Tecnológica, entendemos que la creación de estas instituciones no fue un hecho azaroso, sino una intencionalidad política clara para dotar al Estado de herramientas de control y conocimiento sobre su propio territorio. 


La Falacia de las "Apps" y el Riesgo de la Dependencia Extranjera

Existe la creencia de que las aplicaciones móviles pueden reemplazar al SMN. Sin embargo, desde un análisis técnico, esto supone un riesgo severo:


  • Inexactitud de las Multinacionales: Las aplicaciones comerciales utilizan modelos globales genéricos que no poseen precisión territorial. A menudo, estas empresas privadas no cuentan con estaciones de medición en el lugar; simplemente procesan datos estadísticos distantes que carecen de validación técnica local.
  • Diferencia de Tecnologías: Mientras el SMN utiliza sensores calibrados y una red de observadores humanos que validan la información, las empresas extranjeras ofrecen una previsión basada en algoritmos de mercado que no tienen el compromiso de la seguridad pública.
  • La Gestión del Riesgo: Las apps no emiten alertas de corto plazo con responsabilidad legal. Esto genera una vulnerabilidad: si la información es errónea y se produce una tragedia, ¿quién se hace cargo ahora si estas empresas multinacionales quedan como únicas proveedoras de un tema tan sensible?

Impacto en la Seguridad Ciudadana y el Desarrollo Local

El desguace o la pérdida de capacidades del SMN impacta directamente en la toma de decisiones de los gobiernos locales y la población:

  • Eventos y Economía: Las municipalidades recurren históricamente al SMN para planificar la seguridad de eventos masivos, como recitales al aire libre. Sin la precisión del servicio nacional, se pierde la capacidad de predecir fenómenos repentinos, poniendo en riesgo tanto la inversión económica como la integridad de los asistentes.
  • Prevención de inundaciones: La detección anticipada de precipitaciones extremas es la única herramienta para activar protocolos de defensa civil en zonas pobladas. El conocimiento soberano de estos datos permite evaluar riesgos y tomar medidas preventivas para salvar vidas. Depender de una empresa extranjera para saber si una ciudad se inundará es renunciar a la protección básica de los ciudadanos.

El Cuadrante Crítico: Tecnología, Desarrollo, Autonomía y Soberanía


En las aulas enseñamos que toda tecnología es política. No existe la "neutralidad técnica": las herramientas que una nación decide desarrollar, mantener o destruir reflejan una intencionalidad estratégica.

  • Tecnología y Desarrollo: El SMN opera infraestructuras de altísima complejidad, como el sistema de radares SINARAME desarrollado junto a INVAP, este sistema de radares meteorológicos alcanzará la cobertura del 70% del territorio continental argentino con 21 radares. Es un ejemplo de autonomía tecnológica: Argentina decidió fabricar sus propios radares en lugar de importarlos, controlando así el software y los datos;  y la supercomputadora Clementina XXI, una de las 100 más potentes del mundo. Cuenta con 5.120 núcleos y una capacidad de cálculo de 15,3 petaflops en sus aceleradoras GPU. Su potencia permite correr modelos de pronóstico propios como el modelo WRF adaptado a Argentina. No es solo para el clima; su uso es compartido con toda la comunidad científica para estudios de genómica, diseño de fármacos y modelos energéticos. Estas herramientas no son lujos; son activos productivos que impactan directamente en la competitividad de la agricultura, la eficiencia energética y la seguridad del transporte.
  • Autonomía y Soberanía: Aquí radica el núcleo del debate. La autonomía es la capacidad de decidir sobre nuestros propios procesos técnicos. Sin un SMN fuerte, Argentina pasa a depender de datos crudos de agencias extranjeras (como la NOAA de EE. UU. o MeteoFrance). La soberanía no es solo plantar una bandera en el territorio; es el control de la información sobre ese territorio. Un país que no puede predecir sus tormentas o incendios de forma independiente es un país ciego y dependiente.

La Amenaza del Cierre: ¿Qué perdemos realmente?

El actual escenario de ajuste y el despido de 140 trabajadores especializados en abril de 2026 ponen al organismo en riesgo de colapso operativo.

Desde la mirada de la Educación Tecnológica, el cierre o vaciamiento de estas agencias implica:

  • Pérdida de Capital Humano: El despido de científicos y técnicos especializados (más de 140 según reportes de 2026) implica décadas de formación arrojadas a la basura.
  • Seguridad Aérea: El SMN es el encargado de brindar los partes meteorológicos obligatorios para que un avión pueda despegar o aterrizar. Sin estos datos, los aeropuertos quedan inoperativos.
  • Pérdida de Datos Históricos: Argentina posee series de datos de más de 150 años, esenciales para entender el cambio climático global. Interrumpir estas mediciones es un daño irreversible a la ciencia mundial.

La Educación Tecnológica como herramienta de análisis soberano 

Desde el espacio curricular de Educación Tecnológica en Argentina, nuestro propósito pedagógico trasciende la enseñanza de herramientas; buscamos que los estudiantes dejen de ser meros consumidores pasivos para convertirse en ciudadanos críticos, capaces de analizar los sistemas sociotécnicos que sostienen su realidad.

Bajo este enfoque, entendemos que la tecnología no es un objeto aislado, sino una red compleja de artefactos, conocimientos, instituciones y personas. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) se presenta, entonces, como un ejemplo paradigmático para trabajar en el aula a través de tres ejes fundamentales:

  • Análisis de Procesos y Flujos de Información: No se trata solo de medir el viento. Debemos cuestionar: ¿Cómo se transforma un dato físico (presión, humedad, temperatura) captado por un sensor en una decisión política de defensa civil (alerta temprana)? Este pasaje del dato a la acción evidencia que la técnica está siempre al servicio de la protección de la vida y los bienes, vinculando lo instrumental con lo social.
  • Impacto Social y el Factor Humano: Es crucial desmontar la narrativa de que la tecnología es solo el "aparato". Un radar o una estación automática carecen de sentido sin la organización humana que los gestiona. El desfinanciamiento del SMN desmantela la red de observadores territoriales, cuya experiencia acumulada y presencia en el lugar son irreemplazables por una aplicación de celular. Las "apps" que consultamos diariamente son solo la interfaz final de una infraestructura estatal profunda; sin el SMN, el software se queda sin alma y el territorio sin ojos.
  • Pensamiento Crítico sobre la Automatización: En las aulas debemos discutir la idea de que la "automatización" equivale linealmente al progreso. En meteorología, es el factor humano y el análisis situado lo que valida la tecnología. La tecnificación debe estar al servicio de la soberanía, no ser una excusa para el vaciamiento de cuadros técnicos especializados que han costado décadas formar.
La integración del SMN como objeto de estudio permite a los alumnos comprender los propósitos reales de la Educación Tecnológica en nuestro contexto:

  • Desmontar la Neutralidad: Reconocer que la ciencia y la técnica no son neutrales. Existe una intencionalidad en cada inversión y en cada recorte. Favorecer el desguace de estos organismos es, en última instancia, favorecer intereses ajenos al bienestar nacional.
  • Valorar lo Situado: Al igual que sucede con el INTA en el ámbito agropecuario, la tecnología del SMN está diseñada "a medida" de nuestras necesidades geográficas y climáticas. La soberanía productiva y alimentaria depende de nuestra capacidad para predecir eventos extremos en nuestro propio suelo.
  • La Tecnología como Derecho: El acceso a información climática precisa es un derecho ciudadano vinculado a la seguridad. 

Conclusión: El Costo de la Ceguera Climática

Como docentes, sostenemos con firmeza que no hay desarrollo posible sin autonomía tecnológica. El Servicio Meteorológico Nacional no es un gasto burocrático; es el vigía de nuestro cielo y el soporte invisible de nuestra seguridad nacional, desde la aeronavegación hasta la siembra en el campo.


Su debilitamiento no representa un "ahorro" fiscal, sino una renuncia estratégica y una amputación de nuestra capacidad de proyectarnos como una nación soberana. En un mundo donde el cambio climático acelera los eventos extremos, renunciar a nuestra propia inteligencia meteorológica es una negligencia histórica. La soberanía tecnológica se construye con inversión sostenida y, fundamentalmente, con la defensa de lo público como el único espacio capaz de garantizar el bien común por encima del mercado.


Fuentes bibliográficas:

https://ws2.smn.gob.ar/

https://www.argentina.gob.ar/smn/institucional/nosotros

https://www.argentina.gob.ar/smn/institucional/cronologia-institucional


Artículos de Referencia sobre la Situación Actual:

Diario Río Negro: Ajuste en el SMN y amenaza de paro nacional

C5N: Confirman al menos 140 despidos en el SMN

Argentina.gob.ar. (2024). Clementina XXI: Características técnicas de la supercomputadora nacional..

INVAP / SINARAME. (2023). Avanza la instalación de nuevos radares meteorológicos en el país..

Diario Nuevo Día. (2026). El Gobierno reestructurará y despedirá a 140 empleados del SMN..

martes, 2 de diciembre de 2025

Cierre del PECAT «Conectando Saberes: Repensar el qué y el cómo enseñar"


Claves para pensar la educación tecnológica hoy: lo que dejó el cierre del PECAT según Daniel Richar

El 2 de diciembre se realizó el cierre del PECAT Conectando Saberes, un encuentro que reunió a docentes, formadores y estudiantes del Profesorado de Educación Tecnológica en un espacio de reflexión sobre los desafíos actuales de la enseñanza de la tecnología en escuelas secundarias. La actividad fue organizada por la cátedra de Didáctica de la Educación Tecnológica de la FHAyCS y por diversas cátedras del Profesorado de Educación Tecnológica de la FCyT, ambas de la UADER.

El encuentro culminó con la exposición del Lic. Daniel Richar, decano de la facultad y referente en diseño curricular de la educación tecnológica. Desde su doble rol —institucional y académico—, Richar invitó a pensar la enseñanza tecnológica desde una mirada crítica, actualizada y profundamente ligada a las necesidades reales de las escuelas.

Repensar el currículum 

Uno de los primeros puntos que planteó Richar fue la velocidad con la que cambian las tecnologías. Esa dinámica, explicó, obliga a revisar qué se enseña en la escuela.

Su planteo fue directo; "Si se enseña solo lo que hoy está de moda, ese conocimiento envejece demasiado rápido." Por eso, propone trabajar con conceptos que duren, que ayuden a entender cualquier tecnología, desde una herramienta simple hasta un sistema automatizado. Ideas como función, operaciones, proceso o tecnificación permiten comprender cómo funciona el mundo técnico más allá de los dispositivos específicos.

Richar destacó la velocidad con que cambian las tecnologías y el riesgo que eso implica para la selección de contenidos. Frente a este escenario, planteó preguntas clave:

¿Qué enseñar para que ese conocimiento no quede obsoleto? ¿Cómo garantizar aprendizajes aplicables, transferibles y duraderos?

Su propuesta se centra en apoyar la enseñanza en conceptos nodales —como operaciones, función y tecnificación— que permitan comprender tecnologías diversas sin depender exclusivamente de dispositivos o modas técnicas. Según Richar, ese es el camino para formar un pensamiento tecnológico crítico, capaz de adaptarse a entornos cambiantes.

Este enfoque dialoga con la estructura de los Núcleos de Aprendizajes Prioritarios (NAP), definidos a nivel nacional como la base común de contenidos para la educación obligatoria, y que buscan asegurar igualdad educativa más allá de desigualdades territoriales o sociales.

Progresión de contenidos y coherencia institucional

Uno de los ejes de la exposición fue la importancia de organizar la progresión de contenidos. Richar remarcó que la enseñanza de Educación Tecnológica debe avanzar desde nociones simples —propias del inicio de la secundaria— hacia sistemas más complejos.

No se trata solo de analizar artefactos: es necesario considerar su función, estructura, dimensión técnica y su carácter sociotécnico. Esa complejidad, sostuvo, solo puede abordarse con docentes formados, con planificación consistente y con instituciones que garanticen tiempo, acuerdos y condiciones adecuadas.

Del “qué enseñar” al “cómo enseñar”: construir capacidades reales

Richar también centró su reflexión en la dimensión metodológica. Afirmó que enseñar tecnología implica mucho más que transmitir contenidos: exige generar actividades en las que los estudiantes intervengan, diseñen, experimenten, tomen decisiones y resuelvan problemas reales.

Desde esta perspectiva, la distinción entre “qué” y “cómo” deja de ser un requisito burocrático para convertirse en una herramienta potente:

  • Los contenidos organizan los saberes.

  • Las actividades permiten movilizar capacidades.

Solo cuando ambos elementos se articulan se desarrolla un pensamiento tecnológico auténtico.

Un cierre que abre caminos

Para Richar, el final del PECAT no representa un cierre, sino un punto de partida para generar espacios para para el diálogo que nos permita pensar una educación tecnológica más coherente, contextualizada y transformadora. Entre los desafíos que identifica para avanzar en esa dirección, se destacan:

  • Formar y acompañar a los docentes mediante espacios de trabajo colectivo.

  • Asegurar condiciones materiales y organizativas: tiempo de planificación, equipamiento adecuado y las escuelas.

  • Consolidar un currículum equilibrado entre contenidos duraderos y metodologías dinámicas.

  • Construir una cultura de pensamiento tecnológico que permita comprender, usar y también intervenir críticamente en el mundo sociotécnico que nos rodea.

Quienes deseen profundizar las ideas y aportes compartidos pueden revisar la grabación de la charla —disponible [en este enlace]—.

Agradecemos la participación del equipo del PECAT —integrado por Rocío Ortiz, Diego Santos, María Blanco, Gisela Godoy, Romina Miraglio y Mariana Casas— por su labor sostenida y compromiso durante todo el proceso. 



sábado, 11 de octubre de 2025

Charla del Lic. Daniel Richar: ¿Qué y cómo enseñar en Educación Tecnológica? Reflexiones sobre el currículum y la didáctica de Educación Tecnológica

Autora: Mariana Casas
 En el marco de las actividades que realiza la cátedra de Didáctica de la Educación Tecnológica, en articulación con institutos de formación docente, el pasado 24 de septiembre de 2025 se desarrolló la conferencia “¿Qué y cómo enseñar en Educación Tecnológica? Reflexiones sobre el currículum y la didáctica”, a cargo del Lic. Daniel Richar. El encuentro tuvo lugar en la Escuela Normal Superior y Superior de Comercio N.º 46 “Domingo G. Silva” de la ciudad de Santa Fe, con una amplia participación de docentes y estudiantes de profesorados de la región, tanto de manera presencial como a través de la transmisión en vivo por YouTube.

La charla se propuso como un espacio de reflexión sobre los fundamentos curriculares, epistemológicos y didácticos del área de Educación Tecnológica, recuperando debates centrales sobre los conceptos estructurantes y las estrategias didácticas del área. 

Desde una mirada amplia y contextualizada, Daniel Richar planteó la necesidad de revisar las preguntas fundantes del campo: ¿qué enseñar y cómo hacerlo en un escenario marcado por el vertiginoso cambio técnico, la expansión de las tecnologías digitales y las tensiones entre lo global y lo local? A lo largo de la exposición, Daniel sostuvo que la Educación Tecnológica debe consolidarse como una disciplina escolar con identidad propia, cuya finalidad principal sea contribuir a la formación de ciudadanos capaces de comprender, analizar e intervenir críticamente en el mundo artificial. 

En esa línea, enfatizó que la enseñanza del área no puede limitarse al aprendizaje de usos instrumentales o a la actualización frente a las innovaciones técnicas, sino que debe orientarse al desarrollo del pensamiento tecnológico: una forma específica de conocimiento que integra saberes conceptuales y la construcción de habilidades específicas, que permite comprender analizar, reflexionar y además intervenir en la cultura material- Entre los temas abordados, Richar destacó la importancia de enseñar conceptos nodales en Educación Tecnológica que actúen como estructuras de sentido estables frente al dinamismo de las innovaciones. Citando a Marc de Vries (2001), invitó a pensar cómo enseñar sobre la base de las tecnologías de ayer y de hoy para que los estudiantes puedan entender las del mañana, promoviendo así una mirada prospectiva que trascienda la obsolescencia de los conocimientos instrumentales. 

Asimismo, retomó los criterios de selección de contenidos propuestos por Zabalza (1995), señalando la necesidad de privilegiar saberes representativos, duraderos y transferibles, que reflejen los núcleos conceptuales de la disciplina. Estos criterios —representatividad, ejemplaridad, significación epistemológica, transferibilidad, durabilidad y especificidad— orientan la tarea docente hacia la construcción de propuestas de enseñanza que articulen la coherencia epistemológica del área con las necesidades formativas de los distintos contextos educativos. 

Richar abordó también la cuestión de la organización de los saberes en Educación Tecnológica, proponiendo estructurarlos en torno a tres dimensiones fundamentales: procesos tecnológicos, medios técnicos y reflexión sobre la tecnología. Esta organización, explicó, permite dar sentido a la enseñanza y evitar abordajes fragmentados o exclusivamente descriptivos. En este marco, destacó la relevancia de los enfoques epistemológicos que sustentan el área —sistémico, de procesos, funcional, intencional y sociotécnico— y el aporte de disciplinas como la filosofía de la técnica, la sociología, la antropología, la historia de la tecnología y las ingenierías. 

Uno de los ejes más valorados de la conferencia fue la reflexión sobre la resolución de problemas como estrategia didáctica central. Richar sostuvo que los problemas, entendidos como situaciones abiertas con restricciones que orientan la búsqueda de soluciones, constituyen un potente organizador de la enseñanza, ya que promueven el pensamiento crítico, la creatividad y el trabajo colaborativo. Al generar conflicto cognitivo entre lo que los estudiantes saben y lo que necesitan saber, las situaciones problemáticas permiten construir aprendizajes significativos y desarrollar capacidades de análisis, planificación y evaluación. 

En relación con las capacidades específicas que promueve el área, se mencionaron, entre otras: la identificación y análisis de problemas técnicos, la planificación y gestión de proyectos, la representación de información técnica, el análisis de procesos, sistemas y artefactos, y la modelización. Estas capacidades integran lo conceptual y lo procedimental, y se vinculan directamente con los propósitos de la Educación Tecnológica como campo formativo. 

Hacia el cierre, Richar señaló que la enseñanza en este campo debe atender a criterios de organización y secuenciación de contenidos que combinen la lógica disciplinar con la práctica pedagógica. Desde una perspectiva constructivista, la enseñanza debe favorecer la apropiación progresiva de conceptos y procedimientos, respetando los procesos cognitivos de los estudiantes y brindando oportunidades para la reflexión, la experimentación y la construcción colectiva del conocimiento. En síntesis, la conferencia constituyó una valiosa oportunidad para repensar los saberes comunes y las estrategias didácticas de la Educación Tecnológica en la escuela, reafirmando su papel en la formación integral de los sujetos. Enseñar tecnología —planteó Richar— no es enseñar sobre objetos, sino sobre procesos, relaciones y decisiones humanas que configuran los modos en que habitamos el mundo. Por ello, la Educación Tecnológica se consolida como un espacio privilegiado para formar ciudadanos críticos, creativos y responsables en el uso y desarrollo de las tecnologías.









jueves, 24 de julio de 2025

INTA en la encrucijada: Implicancias del desguace para el desarrollo tecnológico y la producción en nuestro país.


Carolina Cabral, Gisela Godoy y Romina Miraglio


Desde la cátedra Didáctica de la Educación Tecnológica de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la UADER, seguimos analizando el desmantelamiento de organismos estratégicos vinculados a la ciencia y a la tecnología en nuestro país. 

El INTA: Baluarte de la Soberanía Tecnológica y el Desarrollo Nacional, una Perspectiva Crítica desde una mirada educativa

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) es un pilar fundamental en la construcción de una Argentina con mayor autonomía y soberanía, especialmente en un contexto donde el futuro de instituciones clave para el desarrollo tecnológico nacional se ve amenazado. Para ello reflexionamos sobre cómo la tecnología, lejos de ser un campo neutral, es inherentemente política y porta una intencionalidad profunda, moldeando las relaciones de poder y las posibilidades de desarrollo de una nación. Esto nos invita desde la mirada de la Educación Tecnológica poder comprender la tecnificación no como un simple proceso de incorporación de máquinas o herramientas, sino como un proceso social complejo que implica la interacción entre saberes, prácticas, contextos y propósitos. En este sentido, el rol del INTA trasciende la mera provisión de soluciones técnicas; se configura como un agente clave en la democratización del acceso al conocimiento y en la construcción de capacidades locales. Al promover la tecnificación con un enfoque crítico y contextualizado, el INTA contribuye a que los productores, especialmente los pequeños, puedan no solo utilizar la tecnología, sino también comprenderla, adaptarla y, en muchos casos, generarla, fortaleciendo así su autonomía y la soberanía tecnológica del país frente a los dictados de mercados externos o grandes corporaciones.

El INTA: Génesis y Evolución de una Institución Estratégica

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) fue creado a fines de 1956 con una visión clara: ser una herramienta política para la investigación, generación y extensión de tecnologías destinadas a mejorar la producción primaria del país. Desde sus inicios, su misión se centró en "impulsar y vigorizar el desarrollo de la investigación y extensión agropecuaria con el fin de acelerar la tecnificación y el mejoramiento de la empresa agraria y la vida rural". Esta misión fundacional ya establecía un vínculo indisoluble entre tecnología, desarrollo productivo y bienestar rural.

A lo largo de su historia, el trabajo del INTA ha sido crucial para el sector agropecuario argentino, impulsando su crecimiento y desarrollo. Como organismo público descentralizado con autarquía operativa y financiera, el INTA ha logrado mantener una presencia territorial significativa, con estaciones experimentales y agencias de extensión rural a lo largo y ancho del país, lo que le permite abordar las problemáticas específicas de cada región.

La mirada en territorio: en el país y en la provincia de Entre Ríos




Mapa

Figura 1:  Mapa de Entre Ríos. Presencia INTA en el territorio.


         Dirección del Centro Regional Entre Ríos de INTA 


Estación Experimental Agropecuaria Paraná, Concordia, C del Uruguay


Agencias de Extensión Rural INTA, cada Departamento.


Ubicación geográfica: Está distribuido en todo el territorio de la provincia de Entre ríos organizados en un Centro Regional, tres estaciones experimentales agropecuarias estratégicamente distribuidas con sus campos experimentales y laboratorios de investigación, en Concordia, Paraná y Concepción del Uruguay, cada una de ella tiene Agencias de Extensión haciendo que entre las 3 se cubra todo el territorio provincial desarrollando actividades de investigación y extensión. 

Prácticas Tecnológicas y Desarrollo para Productores:

El INTA no solo genera conocimiento, sino que lo transfiere directamente a los productores, adaptándose a sus necesidades y realidades. Por ejemplo, en Entre Ríos, el INTA ha establecido un vínculo de más de 30 años con el gobierno provincial y sus ministerios, colaborando en programas como Cambio Rural y desarrollando tecnología aplicada a cadenas productivas como la arrocera, avícola y bovina.

Más allá de la escala macro, la intervención del INTA se materializa en prácticas tecnológicas específicas que benefician directamente a los productores. En el manejo de plagas, el instituto ha desarrollado y difundido estrategias de Manejo Integrado de Plagas (MIP), que reducen la dependencia de agroquímicos. Un ejemplo de esto es la aplicación SisMoFrutal, diseñada para monitorear cultivos frutales como manzano y peral, y prevenir el desarrollo de insectos como la carpocapsa, principal plaga de estos frutales. Esta herramienta permite a los productores tomar decisiones informadas sobre el momento óptimo para la intervención, basándose en la acumulación de carpogrados y la consulta de datos disponibles en la web del INTA. Además, el INTA promueve el uso de métodos agroecológicos y la preparación de bioinsumos como macerados y purines para el control de insectos y enfermedades en huertas familiares, ofreciendo alternativas a los productos sintéticos.

En cuanto a la mejora del rendimiento y la sostenibilidad de las producciones, el INTA ha impulsado tecnologías de agricultura de precisión, incluyendo el uso de drones, sensores y sistemas de información geográfica, que permiten una gestión más eficiente de recursos como agua, fertilizantes y pesticidas, optimizando la productividad y reduciendo el impacto ambiental. Sus programas de mejoramiento genético han resultado en la obtención de razas ganaderas más productivas y adaptadas a las condiciones locales, fortaleciendo la competitividad del sector.

Nuevas Tecnologías Desarrolladas por INTA

El INTA no solo transfiere tecnología, sino que es un activo generador de innovaciones propias, muchas de ellas cruciales para la soberanía tecnológica del país:

Variedades de cultivos y semillas: El INTA es pionero en el desarrollo de variedades de trigo panificable de alto rendimiento y resistentes a enfermedades. También ha desarrollado variedades de algodón, incluyendo una que tolera el picudo algodonero, un insecto que causa graves daños al cultivo. En el ámbito del cannabis medicinal, el INTA ha aportado cultivares propios, como "Cannawine INTA-ACCS", que han sido aprobados para su cultivo en el país, lo que demuestra su versatilidad en la investigación genética.

Biológicos y Vacunas: En el área de sanidad animal, el INTA, a través de su spin-off Bioinnovo (en colaboración con CONICET), ha lanzado biológicos únicos como Bioinnovo IgY DNT para la prevención de la Diarrea Neonatal del Ternero, y Vedevax Block, la primera vacuna direccionada a subunidad contra el Virus de la Diarrea Viral Bovina. Estos desarrollos son fundamentales para la salud de los rodeos y la reducción de pérdidas productivas.

Nanoanticuerpos VHH: El INTA ha generado una plataforma basada en nanoanticuerpos de camélidos (llamas y guanacos) que permite el control de virus, tanto en humanos como en mamíferos, incluyendo rotavirus causantes de diarreas. Este es un claro ejemplo de investigación de vanguardia con aplicaciones en salud pública y animal.

Innovaciones para la Agricultura Familiar: A través del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar (CIPAF), el INTA trabaja en la creación de maquinarias y equipos adaptados a las necesidades de los pequeños productores, buscando organizar al conjunto de fabricantes y pymes dedicadas a este fin. Esto subraya su compromiso con la inclusión social y el desarrollo local sostenible.

Su visión actual, reflejada en el Plan Estratégico Institucional (PEI) 2015-2030, lo posiciona como "Un INTA comprometido con el Desarrollo Nacional". El INTA, como integrante del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, enfoca sus esfuerzos en la innovación como motor del desarrollo nacional. Se propone gestionar la innovación en el Sistema Agropecuario, Agroalimentario y Agroindustrial (SAAA) en todo el territorio nacional, buscando dar respuestas a las demandas de la sociedad, considerando desafíos como el cambio climático, la salud de los ecosistemas, la producción sostenible y las demandas del mercado. Esto implica generar y gestionar conocimientos, promover el desarrollo inclusivo con enfoque territorial, y consolidar una política institucional de inserción global.

Tejiendo redes 

INTA, junto a otros organismos vinculados a la ciencia y tecnología conformaron una plataforma de trabajo para coordinar acciones que se complementen con los planes de prevención y control dispuestos por los organismos de fiscalización vegetal en cada país. Esta plataforma, se ejecuta mediante un proyecto del Fondo Regional de Tecnología Agropecuaria (FONTAGRO) este organismo internacional, mediante la cooperación busca promover ciencia, desarrollo e innovación en América Latina y el Caribe, con el objeto de impulsar la competitividad agropecuaria, el manejo sostenible de los recursos naturales y la seguridad alimentaria.

 La finalidad de este proyecto es prevenir el avance del HLB en la región para evitar la ruptura del entramado socioeconómico y productivo que constituye la cadena citrícola en la región, Se propone adaptar, difundir y concientizar la tecnología del Manejo Integrado de Plagas y Enfermedades (MIP) en el control del vector del HLB de los cítricos en la agricultura familiar (AF) en Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia a través de lotes demostrativos en campo de productores citrícolas en cada región, En Entre Ríos se establecieron en Concordia, Federación y Chajarí, brindando asesoramiento y control ala zona del NEA.

Tecnología, Desarrollo, Autonomía y Soberanía: Un Entramado Indivisible

La labor del INTA es un ejemplo palpable de cómo no puede escindirse a la tecnología de los intereses políticos y económicos. No se trata solo de producir conocimiento o herramientas; se trata de quién las produce, para quién y con qué fines. Al desarrollar variedades de cultivos adaptadas a las condiciones locales, promover prácticas agrícolas sostenibles o capacitar a pequeños productores, el INTA ejerce una política tecnológica que busca fortalecer la autonomía de los actores rurales y, por extensión, la soberanía alimentaria y productiva del país.

La autonomía tecnológica, es decir, la capacidad de una nación para generar, adaptar y aplicar sus propias soluciones tecnológicas sin depender exclusivamente de desarrollos externos, es un pilar fundamental de la soberanía. El INTA, con sus investigaciones y su red de extensión, contribuye directamente a esta autonomía al desarrollar tecnologías "a la medida de las necesidades y problemáticas del país". Esto se contrapone a la idea de una tecnología neutral, que simplemente "llega" o "se adquiere", sin considerar las implicancias de su origen, sus intereses subyacentes y su impacto en la capacidad nacional de decidir sobre su propio futuro.

Sin el INTA, los Pequeños Productores a Merced de las Empresas Tecnológicas

La importancia del INTA para los pequeños productores no puede ser subestimada. Estos actores, que a menudo carecen de los recursos económicos y el acceso a la información que tienen los grandes conglomerados agroindustriales, se encuentran en una posición de particular vulnerabilidad. El INTA actúa como un contrapeso fundamental frente al poderío de las grandes empresas que desarrollan y comercializan semillas y agroquímicos.

Sin la investigación y el desarrollo de variedades de semillas adaptadas a las condiciones locales y accesibles para todos, los pequeños productores se verían obligados a depender exclusivamente de las variedades patentadas por grandes corporaciones. Estas semillas, a menudo transgénicas, vienen acompañadas de un "paquete tecnológico" que incluye agroquímicos específicos (herbicidas, insecticidas) a los que son tolerantes o resistentes. Esta dependencia genera un ciclo de endeudamiento y una pérdida de autonomía productiva, ya que los productores deben comprar anualmente las semillas y los insumos asociados, sujetos a los precios y condiciones impuestas por estas empresas.

El INTA, al ofrecer alternativas de semillas mejoradas genéticamente de dominio público o de bajo costo, y al promover prácticas de manejo integrado de plagas o agroecología, libera a los pequeños productores de esta dependencia. Les brinda herramientas y conocimientos para producir de manera más sostenible, reducir costos y mantener su soberanía sobre sus propios sistemas productivos. La investigación en variedades criollas o la adaptación de cultivos a condiciones climáticas específicas son ejemplos de cómo el INTA protege la biodiversidad y la capacidad de resiliencia de la agricultura familiar, garantizando que el conocimiento y la tecnología sean un bien público al servicio de la comunidad, y no una herramienta de concentración de poder.

La Implicancia de la Pérdida: Un Golpe a la Soberanía y el Futuro

En el actual escenario político-económico, las denuncias sobre un posible cierre, vaciamiento o desguace del INTA representan una grave amenaza para la soberanía y el desarrollo argentino. Los artículos periodísticos recientes dan cuenta de la profunda preocupación en distintas regiones del país. Se habla de protestas de trabajadores ante el posible cierre de agencias y el despido de 1.500 empleados a nivel nacional, lo que afectaría directamente a cientos de productores de la agricultura familiar que quedarían sin acompañamiento técnico ni respaldo institucional.

Un cierre o desmantelamiento del INTA implicaría la pérdida irreparable de décadas de investigación y conocimiento acumulado, un capital humano de excelencia, y una infraestructura de laboratorios y estaciones experimentales que tardarían generaciones en reconstruirse. Más allá de los números, se perdería la capacidad de generar soluciones tecnológicas propias para los desafíos agropecuarios, aumentando la dependencia de paquetes tecnológicos extranjeros y limitando la capacidad de respuesta del país ante crisis productivas, ambientales o alimentarias. El ex Director Nacional del INTA, Héctor Espina, ha manifestado que el nuevo marco regulatorio impone un modelo centralizado y unitario, sin articulación con provincias ni cadenas de valor, y donde la extensión y las agencias territoriales tienden a desaparecer, alejando al organismo de la realidad territorial. Esta pérdida de autonomía operativa y la centralización de decisiones sin contrapesos es funcionalmente equivalente a una intervención, contradiciendo el mandato explícito del Congreso que incluyó al INTA en la lista de organismos excluidos de cualquier intervención o transformación en la Ley 27.742 (Ley de Bases).

Esto no solo afectaría a los grandes productores, sino que dejaría desamparadas a las economías regionales y a la agricultura familiar, pilares fundamentales de la producción de alimentos y el arraigo rural. En palabras de los trabajadores, "Si desaparece el INTA como lo conocemos, el Estado desaparece en muchísimos territorios". Se perdería, en definitiva, una herramienta estratégica para sostener la producción de alimentos y acompañar a quienes producen en contextos difíciles, lo que equivale a "desmantelar el futuro".

La Educación Tecnológica: Forjando Ciudadanos Críticos y Soberanos

Esta situación se vincula directamente con los propósitos de la Educación Tecnológica como espacio curricular en el sistema educativo argentino. La Educación Tecnológica no se limita a enseñar el uso de herramientas o técnicas; busca formar ciudadanos críticos capaces de comprender el entramado socio-técnico, desentrañar las intencionalidades detrás de los desarrollos tecnológicos y participar activamente en la construcción de soluciones a los problemas de su entorno.

Al estudiar el INTA y su potencial cierre, los estudiantes en Educación Tecnológica pueden analizar de primera mano cómo una institución de ciencia y tecnología puede ser un instrumento de política y soberanía. Se les permite comprender que la elección de invertir o desmantelar la investigación y el desarrollo nacional no es una decisión técnica aséptica, sino una decisión política que tiene profundas implicancias en la capacidad de un país para ser autónomo, generar riqueza distribuida y garantizar la seguridad alimentaria de su población.

La apertura del INTA a la comunidad, durante sus jornadas de puertas abiertas,  posibilita que grupos escolares realicen un recorrido por sus instalaciones, acompañado de explicaciones sobre los diferentes programas de los procesos e investigaciones que contribuyen a mejorar la producción local,  explorando  y relacionando así distintos contenidos. Esta experiencia enriquece la comprensión y brinda herramientas valiosas para un aprendizaje significativo.

Esto nos invita, desde la mirada de la Educación Tecnológica observar  un proceso social complejo donde interactuan saberes, prácticas, contextos y propósitos

La defensa del INTA no es solo la defensa de una institución sino la defensa de un modelo de desarrollo basado en la soberanía tecnológica, la autonomía productiva y la inclusión social. Es un llamado a reconocer que la tecnología es un campo de disputa donde se juegan los destinos de una nación, y que, sin una política tecnológica nacional robusta, el camino hacia un desarrollo genuino y equitativo se torna mucho más escarpado.


Enlaces de Artículos Periodísticos sobre la situación del INTA: