jueves, 6 de noviembre de 2008

El plástico es fantástico.......

foto: http://maxalvarez.files.wordpress.com/2007/08/africa10.jpg


Hace unos días Gustavo Gennuso hizo un comentario sobre este texto, nos pareció un buen ejemplo de la coexistencia de nuevas tecnologías con situaciones de pobreza extrema. Paradojas de la tecnología....






África
Ryszard Kapuściński.

La tecnología moderna ha resultado ser un gran aliado de estos críos, pues les ha regalado el bidón de plástico, ligero y barato. Hace una veintena de años, dicho bidón revolucionó la vida africana [...]. Puesto que la canalización no es muy corriente por aquí y el agua no abunda en ninguna parte, a menudo hay que trasportarla a grandes distancias, a veces a más de quince kilómetros. Durante siglos enteros habían servido para este fin pesadas vasijas de piedra o barro [...]

Y he aquí que apareció el bidón de plástico. ¡Una revolución! En primer lugar, es relativamente barato (aunque en algunas casas sea el único objeto de valor): cuesta unos dos dólares. Pero lo más importante es que ¡es ligero! Como también lo es el que se fabrique en varios tamaños, de modo que incluso un niño muy pequeño puede transportar unos litros de agua.

¡Todos los niños la acarrean! Ahora mismo vemos a un tropel de alborotada chiquellería que, jugando y dándose empujones, se dirige a una fuente lejana en busca de agua. ¡Qué enorme alivio para la mujer africana, agotada hasta el límite de sus fuerzas! ¡Qué cambio tan grande en su vida! ¡Cuánto tiempo ha ganado ahora para ella misma y para la casa!

Pero eso no es todo. El bidón de plástico tiene un número de virtudes ilimitado. Una de las más importantes es que sustituye a la persona en una cola. Había que hacerla (allí dónde el agua se trae en cisternas) durante días enteros. Estar en la intemperie bajo el sol del trópico es una tortura. Antes no se podía dejar la vasija e irse a la sombra, porque la podían robar, y era demasiado cara. Ahora, en cambio, en lugar de personas, se forman colas de bidones de plástico, mientras sus dueños se refugian del sol o se van al mercado o a hacer alguna visita. Al viajar por África, se ven muchas de esas kilométricas y multicolores filas de bidones esperando a que aparezca el agua.



Ryszard Kapuściński, Ébano, Barcelona, Anagrama, 1998, pp.242 y 243.

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